
Nieves Ballestero es gerente de la Asociación Turismo Bajo Aragón, entidad que representa a empresas de alojamiento, hostelería y servicios turísticos. Observa un sector optimista y profesionalizado, aunque condicionado por las comunicaciones, la falta de personal cualificado y las estancias breves. En esta entrevista analiza el peso de Motorland, el futuro de MotoGP, el auge del astroturismo y las oportunidades del eclipse del 12 de agosto.
P. ¿En qué momento se encuentra actualmente el turismo del Bajo Aragón?
Estamos en un momento positivo. El Bajo Aragón se ha consolidado como un destino reconocido y los empresarios perciben un interés creciente por el territorio. Somos optimistas, aunque conscientes de que debemos seguir trabajando para mejorar la competitividad y la profesionalización.
P. ¿Qué perfil tiene hoy quien visita la zona?
Recibimos un perfil diverso, familias y pequeños grupos de amigos. A menudo, Teruel se convierte en un lugar de encuentro: unos vienen de Madrid, otros de Valencia o Barcelona y se reúnen aquí. La mayoría procede de Madrid y Cataluña, aunque cada vez llegan más aragoneses. Después de la pandemia, mucha gente de Zaragoza ha empezado a valorar más la provincia, la descubre, la recomienda y regresa. También observamos un visitante interesado en experiencias auténticas y destinos menos masificados.
P. ¿Cuál es la principal fortaleza turística del Bajo Aragón?
El turismo del motor, porque nos diferencia de otros destinos. A partir del circuito se desarrollaron las rutas moteras del Bajo Aragón y se impulsó, en 2014, un plan de dinamización turística junto con la comarca y el Gobierno de Aragón. También existen recursos con enorme potencial: el astroturismo, el turismo geológico, el proyecto Tierra de Centenarias, vinculado a los olivos centenarios, o la Vía Verde de Val de Zafán. Son propuestas que todavía pueden ganar protagonismo.
P. Motorland genera grandes picos de visitantes. ¿Existe una fuerte estacionalidad?
No considero que seamos un destino marcadamente estacional. Hay momentos de especial intensidad, como Semana Santa o MotoGP, pero Motorland mantiene actividad durante todo el año mediante competiciones, entrenamientos, jornadas técnicas y eventos corporativos. Esa programación sostiene la actividad turística cuando otros destinos registran una menor afluencia. El reto no es solo atraer visitantes, sino aumentar la estancia media y el gasto turístico.
P. ¿Cómo puede lograrse que permanezcan más tiempo?
La filosofía de la asociación es favorecer que los clientes pernocten en nuestros alojamientos y que desde allí conozcan bares, restaurantes y cafeterías, degusten productos del territorio y conecten con empresas de servicios turísticos. Cada vez más visitantes combinan experiencias y recorren distintos municipios. Aun así, prolongar su estancia sigue siendo uno de nuestros grandes retos. El gran reto es que el visitante permanezca más tiempo y conozca más municipios.
P. ¿Qué supone MotoGP para el territorio?
Es uno de nuestros mayores escaparates internacionales y genera un volumen importante de visitantes. Suele destacarse su impacto económico, pero debemos valorar también la promoción que ofrece. El territorio no podría pagar una campaña publicitaria con un alcance semejante. Por eso es fundamental potenciarlo y tratar de mantener su continuidad en el calendario.
P. ¿Preocupa que el circuito pueda quedar como reserva entre 2028 y 2031?
La renovación se ha recibido con mucha satisfacción porque garantiza la presencia del Gran Premio en los próximos años. Sabíamos que se competía en un escenario complejo, condicionado por exigencias que no dependían exclusivamente del Gobierno de Aragón. Llegamos a pensar que podía perderse, por lo que el acuerdo fue una gran noticia. Ahora bien, el sector debe seguir diversificando su oferta y reduciendo la dependencia de este evento.
P. ¿Los aficionados al motor descubren también el patrimonio y la gastronomía?
Cada vez más. Se han realizado esfuerzos para vincular los eventos con la oferta turística, por ejemplo mediante las rutas moteras. Sin embargo, todavía existe margen para incentivar que esos visitantes recorran nuestros municipios, prueben nuestra gastronomía y conozcan el patrimonio.
P. ¿Cuáles son los principales obstáculos para seguir creciendo?
Más que un único obstáculo, existe un conjunto de retos que requiere colaboración entre empresas, administraciones y entidades. Las comunicaciones siguen siendo una cuestión importante: necesitamos mejorar la conectividad y la accesibilidad desde los principales mercados emisores. En momentos de gran demanda también debemos aumentar la capacidad de alojamiento y diversificar la oferta. Se están dando de alta muchos alojamientos, con mayor calidad y profesionalización. Otro desafío es encontrar personal cualificado y estable para el sector turístico y hostelero.
P. El eclipse del 12 de agosto ha disparado las expectativas. ¿Qué señales reciben?
Detectamos un enorme interés nacional e internacional. Las consultas se han multiplicado y muchos alojamientos asociados ya están completos. Todavía no disponemos de una estimación de afluencia, pero se trabaja con antelación en la planificación y la seguridad. El Bajo Aragón tiene experiencia en grandes eventos y siempre ha respondido positivamente.
P. ¿Puede el eclipse consolidar el astroturismo?
Debe ser una oportunidad para posicionarnos como destino de referencia en observación astronómica. Tenemos cielos privilegiados: en pocos lugares del hemisferio norte puede verse la Vía Láctea con tanta claridad. Hace años impulsamos una red de miradores astronómicos que puede dar continuidad a este fenómeno y evitar que el interés termine con el eclipse.
P. ¿Cómo imagina el turismo del Bajo Aragón dentro de una década?
Me gustaría que siguiera siendo un turismo no excesivamente masificado, compatible con la tranquilidad del territorio. Muchos visitantes nos dicen que no esperaban encontrar un lugar así y destacan el carácter acogedor de los bajoaragoneses. Quisiera que eso no cambiara: que siguiéramos ofreciendo lo mejor de nuestra comarca y que fuéramos capaces de creer de verdad en todo su potencial, un potencial que puede dar mucho juego a futuro.
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